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SIETE EN VEZ DE NUEVE
Aunque mi acta de nacimiento oficial diga que fue el día 30, la verdad es que fue el día 31 de Marzo del año 1971, cuando llegué a éste mundo; eso de acuerdo a lo que mi madre contaba a la hora de hacer sobremesa. Y ¿por qué no creerle?, al fin y al cabo, fué ella la que, con ayuda de la partera, dió a luz, y a la vez, me vió nacer en casa de mi abuela.
Lo que nunca se dijo fue, si durante su embarazo se supo que venían dos criaturas en lugar de una. Ver nacer a una niña primero, y a un niño después, puede ser para cualquier madre, doble felicidad y aun más trabajo. En todo caso, fué una alarmante sorpresa, pues el hecho de haber nacido a los siete meses, en lugar de los rigurosos nueve de un embarazo normal y saludable, es como ponerle los nervios de punta a cualquiera.
El día que nací calló en Miércoles, los eventos locales, nacionales e internacionales que se desarrollaron ese día, sin duda, fueron de gran variedad, afectando unos más que otros la atmósfera política, social y cultural a nivel local y mundial. Pero por obvias razones, mi madre, ese día, no tuvo más remedio que ignorar las noticias de un mundo que en aquel entonces, si lo observábamos con una lupa, pareciera que se derrumbaba sin remedio.
MUSICA, CAFÉ Y MUERTE
En ese año, el planeta entero, era testígo de una serie de acontecimientos que después de 53 años, si pensamos en ello, algunos todavía siguen sin ton ni son: La guerra en Vietnam pareciera que no tendría fin, muriendo millones de personas inocentes. Mientras tanto, y por mencionar algunos, Jimmy Page and Robert Plant, de la banda de Rock Led Zeppelin, aprovechaban sus talentos musicales para hacer su Agosto y asi convertirse en uno de los grupos musicales más populares de la época. En ese mismo año de 1971, Starbucks abrió, por primera vez, sus puertas al público en la ciudad de Seattle, Washington.
Si combinamos Vietnam, Led Zeppelin, y Starbucks, pareciera como si asistieramos a un velorio un tanto extraño, pero bien organizado sin lugar a duda, donde se vela al muerto con música amarga, mientras se toma café sabor acre. El mundo entero; una vez más, fue testigo de las atrocidades de perros sedientos de poder como los Gobiernos de Estados Unidos, China y la URSS que, sin importar mucho quien luchaba contra quien, y sin revelar a las masas exactamente la razón de esa lucha encarnizada, siguen en la actualidad, camufleando sus intereses y siguen sin tener respeto por la vida.
UN MUNDO INHÓSPITO
El ambiente que se respiraba en ese entonces, hubiera podído, fácilmente, volver demente a cualquiera. Pero los humanos tenemos una capacidad increíble de adaptación. Y adaptarse, fue lo que mi madre tuvo que hacer, no solo para sobrellevar la decada de los 70s, sino también, para cuidar y lidiar con dos creaturas indefenzas llegadas a un mundo inhóspito, el mismísimo mundo que viene arrastrando su desprecio hacia lo acogedor, desde tiempos inmemorables.
La inocencia natural de mis primeros años de vida, son lo que ahora me hace pensar, que todo era más simple, y obviamente, que la vida era más fácil de tolerar. Me tocó nacer en el seno de una familia llena de aventuras, amantes de la música y las letras, la buena comida y la sobremesa. Sin embargo, y debo aclarar, que las malas experiencias de mi niñez, nunca podrán ser comparadas a las experiencias brutales a las que la población de Vietnam fue sometida.
FELÍZ INFANCIA
Si yo hubiera tenido conocimiento de antemano, de la historia de la humanidad y del mundo al que vendría, tal vez me hubiera rebelado de alguna manera, porque haber questionado los motivos de los instintos maternos a los que me aferré con tanto afán, una vez nacido, no hubiera servido de nada. Sin embargo; y a pesar de las atrocidades y contradicciones del mundo, recuerdo, con gran nostalgia el periodo de mi niñez, y tengo a bien decir, que mi infancia fue una infancia felíz.
Por ese entonces y especificamente en el año en que nací, el cantante Británico Rod Stewart lanzó una balada musical titulada: Razón para creer, que se popularizó alrededor del mundo, y en medio de gritos de protestas, injusticia social, y racial, él también hacía su Agosto. La balada contiene uno de los mensajes más desgarradores de su repertorio, y que se convirtiò en uno de sus mayores éxitos. Es una canción que de alguna manera describe, lo que años después, yo mismo experimentaría con la llegada, irremediablemente, de la doliente adolescencia.
Letra:
If I listened long enough to youI'd find a way to believe that it's all trueKnowing that you liedStraight-faced while I criedStill I look to find a reason to believe
Someone like youMakes it hard to live withoutSomebody elseSomeone like youMakes it easy to giveNever think about myself
If I gave you time to change my mindI'd find the way just to leave all the past behindKnowing that you liedStraight-faced while I criedStill I look to find a reason to believe
If I listened long enough to youI'd find a way to believe that it's all trueKnowing that you liedStraight-faced while I criedStill I look to find a reason to believe
Someone like youMakes it hard to live withoutSomebody elseSomeone like youMakes it easy to giveNever think about myself
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