LEYES MUSICALES
Recuerdo con agrado el libro de mùsica con el que aprendì mis primeras melodìas en el piano, tambièn recuerdo el piano desafinado donde llevaba a cabo mis lecciones, y recuerdo la escuela: un edifìcio que màs que escuela era una casa con un gran patio y aulas adyacentes.
Ya que yo no tenìa un piano en casa, mis pràcticas se realizaban en el mismo instrumento en el que tomaba clases. Pasè horas enteras tratando de entender las leyes que dominan la mùsica, que a su vez como ya todos los sabemos, afecta directamente los sentimientos y que por esto, la hacen una de las artes màs completas, y màs queridas en el planeta.
De èsto ya hace màs de treinta años, pero aùn asi, y de vez en cuando, me atrevo a desempolvar los libros con los que aprendì piano. Tocando y recordando las primeras piezas con las que pasè horas forjando y ganando mi lugar en el mundo musical, se ha hecho parte de mis practicas regulares.
DO MAYOR
El preludio nùmero uno en Do Mayor del compositor barroco J.S.Bach fue una obra que me animè a aprender desde muy temprano. Escrita allà por el año de 1722. Èsta pieza representa para mi no solo lo que obviamente es: Un Preludio musical, sino el principio de un lìo en mi vida que nunca imaginè tan satisfactorio como lo es tocar el piano.
Pronto me dì cuenta de lo engañoso que es lo que yo creì una pieza simple, porque si bien, a primera escucha parece sencillo, una vez que me bañè de esos arpegios constantes, y de esa melodìa que està presente, pero que no se encuentra realmente, sùpe que la mùsica de Bach iba a ser difìcil de dominar.
EL ACIDO DESOXIRRIBONUCLEICO
Èsta pieza representa para muchos, la informacion genètica de la armonìa occidental. Para mi, fue la entrada al mundo de la mùsica clàsica, pero tambièn representa de algùn modo la salida del mundo de mi niñez. Porque fue en la adolescencia - una època llena de dudas personales, preguntas incòmodas, odio y amor mezclados, la necesidad de pertenecer y ser confortado - cuando aprendì a tocar el Preludio. Pues bueno, la mùsica de Bach le diò respuestas a muchas de esas inquietudes y le diò sentido a mi existencia en muchas formas.
Eran esos momentos rodeado de acordes misteriosos y melodìas confortantes lo que me hacìa seguir practicando, y porque no, al fin y al acabo, èramos solo yo y ese hermoso piano que no demandaba nada de mi, no me contradecìa, y no me reprendìa al cometer un error en la partitura.
EL PROBLEMA
Despuès de incontables horas de pràctica, finalmente resolvì el problema del Preludio en Do Mayor. La satisfacciòn de poder tocar una obra de importancia històrica y tan relevante - que incluso despuès de trecientos años de haber sido escrita se escucha actùal - fuè para mì un gran triunfo que todavìa, en secreto, celèbro. Y fuè por ese entonces, cuando finalmente pude tocarlo con fluìdez, que supe por primera vez del compositor Gounod.
Un problema mucho mayor se avecinò, cuando Gounod viò a bien escribir y añadir una melodìa insìpida a los acordes arpegiados del Preludio de Bach, destruyendolo despuès - como si esto no fuera poco - con una letanìa litùrgica en latìn de dimes y diretes. Finalmente, dejàndolo en manos de los creyentes para darle el tiro de gracia y llamar al conjunto entero: Ave Maria. Ave Marìa purìsima!!!. Con horror, supe que a mi amado Preludio en Do lo habìan violado, ultrajado.
SI o NO?
Como es obvio - pero que de todas formas se se ve uno obligado a hacer la pregunta - ¿Què hubiera pensado Bach si hubiera escuchado el resultado final?. ¿Lo aprobarìa? Pues, aunque Bach profesò la fè Luterana, no era anticatòlico. Y aùn, en el siglo XIX, cuando Gounod compuso su melodìa, se pensaba diferente en cuanto a dogmas esotèricas y religiòn.
Artisticamente hablando, pienso que a Bach si le hubiera intrigado el experimento. Despuès de todo, en el siglo XVIII era pràctica comùn de usar y reusar, modificar y adaptar obras ya existentes. Y ademàs, hubiera aprovado la claridad y la precisiòn matemàtica con la que la melodìa encaja.
El texto usado - a lo mejor - hubiera representado un problema dogmàtico para Bach, porque en la tradiciòn Luterana, si bien, presentan profundo respeto por Marìa, no elevan plegarias hacìa ella, y no hacen incapiè - como lo hacen los Catòlicos - en una devociòn aberrante hacia ella.
EL PUNTO MEDIO
Para mi, la obra sigue y seguirà representando el recuento de mis esfuerzos, el balance entre la tècnica y la belleza, el punto medio entre lo matemàtico y lo sentimental. Pero tambièn es el vehìculo que me transporta instantàneamente hacìa esos momentos de felicidad que experimentaba al esforzarme por aprender la pieza.
Al final, ¿a quién le importan los qués y porqués de la vida, cuando se tiene la música de Bach? Es en ese instante cuando la inquietud se aquieta y aquello que parecìa exigir respuestas se disuelven. Todo, por alguna razòn extraña, tiene mucho màs sentido despuès de Bach.
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